lunes, 18 de febrero de 2013

La vida es como el jazz, es mejor cuando improvisas

Dudaba con el título. Al final puse la célebre frase de Gershwin, pero también me gusta lo que dijo Nina Simone: "Jazz es una palabra blanca par definir a la gente negra".

Cuando escuchamos la palabra jazz rápidamente nos viene al corazón sensaciones de desorden, espontaneidad, tristeza, oscuridad, melancolía, alma atormentada, capacidad expresiva.....

Hoy esa música, ya no totalmente de negros, ha trascendido a todas las almas sean de la raza que sean.

En San Javier, ciudad murciana del jazz por excelencia, en el 2009 había pocos negros en el escenario, pero había jazz. 


video


Esta presentación de fotografías sólo pretende acercarnos a las sensaciones de blues que nos genera el jazz.






viernes, 3 de diciembre de 2010

Vida es lo que pasa mientras pasa la vida.

Antonio y Delfi. Amigos de sus amigos.
Parece que les he visto toda la vida juntos, aunque sólo han cumplido tres años de casados.
Los dos trabajan en Cajamurcia y ambos están deseando con toda su alma que les pre-jubilen.

No me lo encargaron, pero me lo encargué yo mismo, hacer un pequeño reportaje de la matanza que hicieron en su celebración.
Empecé fotografiando el ambiente pero pronto me dí cuenta que lo importante eran las personas que allí estaban, y opté por trabajar los primeros planos.
Sólo cuando las proyectamos al día siguiente me dí cuenta de presentar las fotos con música. Por eso, agradezco a mi amigo Carlos De Niro su extraordinario trabajo de montaje.



video

No están en mis fotos todos los que fueron ni en el vídeo todos los de mis fotos. Este vídeo es sólo una parte incompleta de los tres días que duró la fiesta y espero que cuando la gente lo vea, sean capaces de reconocerse a sí mismo y a los demás.

jueves, 9 de septiembre de 2010

CHILLIDA-LEKU : “Se ve bien teniendo el ojo lleno de lo que se mira”.

"Yo soy de los que piensan que los hombres somos de algún sitio.



 Lo ideal es que seamos de un lugar,



 que tengamos las raíces en un lugar,



pero que nuestros brazos lleguen a todo el mundo,



que nos valgan las ideas de cualquier cultura.



Todos los lugares son perfectos para el que está adecuado a ellos



y yo aquí en mi País Vasco me siento en mi sitio,



como un árbol que está adecuado a su territorio, en su terreno pero con los brazos abiertos a todo el mundo.



Yo estoy tratando de hacer la obra de un hombre, la mía porque yo soy yo, y como soy de aquí, esa obra tendrá unos tintes particulares, una luz negra, que es la nuestra."
Eduardo Chillida



Era una mujer mayor, seguro que con varios nietos, estaba leyendo.



Ya me saturaban el color verde, los negros y los oxidos.



Cuando volví a verla parecía que me invitaba a cambiar el estilo de las fotografías.



Y me guió al interior del caserío.



Piedra, madera, azulejos, dibujos,



 gravitaciones y alabastros.



Paredes, columnas, ventanas,



escaleras y barandillas.



Salones, buardillas......



Y, sobre todo, luz, sombra.





lunes, 30 de agosto de 2010

Albarracín: Sobre ti duerme el tiempo

Amanece y el mar se tiñe progresivamente de luz. Desde lo alto de la colina observo las siluetas de los edificios recortarse sobre los brillos de las olas. Pulso OFF, todo está descolocado, hasta el cartel de autopista que indica Benidorm. Paro a desayunar en un área de servicio clónica que sirven alimentos clónicos. Sólo me estimula el aire fresco de la mañana.

Continúo. Dejo la AP7 y cojo la A23 que me lleva hacia Teruel. Algo empieza a cambiar. Después de las estribaciones del Parque Natural de  Sierra Calderona dejo atrás el castillo de Segorbe. Todo, tierras rojas.




En las llanuras sorprendo a los agricultores colocando los campos de paja que la noche anterior habían recogido en rollos; dura labor, no suficientemente recompensada.




Dejo atrás Teruel hasta que encuentro un enorme indicador, con ansias de monumento, de piedra y azulejos, ya destartalado por el tiempo. Comienza la sierra de Albarracín y observo la magnifica labor del Tiempo: Todos los granitos de arena están colocados en su sitio, en forma de estratos deformados por fuerzas enormes, lavados con agua de lluvia y secados al viento. Empequeñezco. Pulso ON.




Albarracín. Aparco el coche junto al Guadalaviar y miro hacia lo alto. El pueblo se sitúa en la ladera de un monte que hay que subir. Es temprano, pero ya hace calor. Empiezo a subir.




Todos sus monumentos, incluida su enorme muralla oscurecen ante el verdadero monumento que supone el pueblo en sí.




Casas construidas en base de piedra, madera y yesos rojos que provocan según que niveles de deformación de los edificios.




Todos los elementos se ordenan de una manera espontánea que te lleva hasta una hiperactividad visual que debes controlar:

Calles, puertas,




 esquinas,




 farolas,




 picaportes,




numeraciones,




arcos




 y flores silvestres...




Pero Albarracín no te regala nada. Tienes que luchar con los muy altos contrastes de luz de sus calles estrechas




 y el exceso de homogeneidad de los colores, siempre de forma reflexiva.




Al salir, y con el pueblo, todavía, a mis espaldas me vienen a la cabeza cientos de fotografías no hechas. Olvido, voluntariamente, apagar la cámara.

Mi agradecimiento a J.A. Labordeta por el titulo de este post.


viernes, 27 de agosto de 2010

Belchite: Anclados al recuerdo


   De vuelta de las vacaciones en Donostia y dejando atrás Zaragoza me vino a la cabeza un viejo proyecto fotográfico ya casi olvidado: Belchite. Se me agolparon en la cabeza los recuerdos de un viejo programa de radio en las madrugadas de los años 80 en los que hablaban de un pueblo en ruinas y citaban a la gente para reunirse por la noche y experimentar las sensaciones de "otras realidades". El presentador se llamaba Antonio José Alés y aunque no tengo constancia creo que ese programa le afecto a la cabeza.







   Según llegaba a Fuendetodos me crucé con una larguísima caravana de motos Harley Davidson con banderas negras, nazis y  otras simbologías ...... me dio miedo y paré. En ese momento me di cuenta que era 18 de julio. Tomé una cerveza en el pueblo donde nació Goya y continué hacia Belchite a eso de la una de la tarde con cerca de 40 grados de temperatura y lo que era peor una luz y un cielo que no favorecían nada la toma de fotografías.







   En la Guerra Civil Española, Belchite fue protagonista de una de las batallas mas sangrientas, ya que la toma de su posición permitía al ejército sublevado controlar el avance del ejército leal a la constitución desde Aragón para defender la toma de Santander por el General Franco.







   En 1937 el pueblo estaba bien fortificado, tenía dos seminarios y varias iglesias mudéjares de elevado valor artístico. Cuando fue atacado quedo totalmente arrasado por las bombas de mortero y las balas. Murieron unas seis mil personas.







   Belchite no fue reconstruido y en la actualidad el pueblo viejo es un barrio del actual Belchite que fue construido años después junto a las ruinas por unos mil prisioneros republicanos de la Dirección General de Regiones Devastadas.







   5 Km para Belchite. Aminoré la marcha y empecé a observar los campos. Llanuras de cereales. Todo tranquilo. Con la mirada intentaba descubrir algún pueblo en ruinas en algún lado pero sólo se veía a lo lejos el pueblo nuevo.  Es un pueblo pequeño y excesivamente tranquilo, sin gente por las calles. Aparqué el coche en busca de alguien y me topé de lleno con un gran arco, con su portón abierto, que daba acceso a las ruinas mas estremecedoras que he visto.







   Traspasé el arco y la primera sensación fue que el tiempo se detuvo. El silencio era absoluto y la sensación de respeto hacia lo que veía se hizo táctil tanto en la cara como en los brazos.







   Sobrecogido pulsé ON y coloque MANUAL.







   La sensación sólo terminó cuando, de salida, atravesé otra vez el portón y sólo al salir fui consciente de no haber pronunciado ninguna palabra ni sentir otra cosa que recogimiento.







   En la actualidad Belchite recibe unos diez mil visitantes al año. Algunos de extrema derecha para conmemorar lo que ellos consideran una victoria, otros son principalmente fotógrafos y otros cazadores de sicofonias.